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Deporte y sensibilidades trastocadas: entrevista al profesor Juan Branz


(*Foto: conferencia de Juan Branz en la Casa del PIM)

 

Juan Bautista Branz es ex futbolista (si es que se puede ser tal cosa) y Doctor en Comunicación. Trabaja en la Universidad de San Martín (BsAs – Argentina) y vino a Uruguay convocado por el Grupo de Estudios Sociales y Culturales sobre Deporte (ISEF-Udelar), en del marco del proyecto “Fútbol y Sociedad, el deporte en tiempos mundiales”. La propuesta fue creada y organizada junto con el Programa Integral Metropolitano (CSEAM – Udelar) para trabajar problemas sociales y culturales ligados al deporte con instituciones y barrios de la zona del PIM, tomando el campeonato mundial de fútbol como excusa. Durante su estadía en Uruguay, además de las actividades realizadas en el proyecto, Juan Branz fue entrevistado por los docentes del ISEF Bruno Mora Pereyra y Martina Pastorino Barcia. Aquí publicamos dicha entrevista, que es un modo de seguir reflexionando y dialogando con Juan sobre los múltiples modos en que (nos) significamos y relacionamos en torno al deporte.

 

Fútbol, luchas sociales e identidades

 

Bruno Mora y Martina Pastorino (BM y MP): ¿Por qué nos identificamos tanto con el deporte, particularmente el fútbol y no con otras expresiones de la cultura?

Juan Branz (JB): Vengo pensando todo el tiempo en eso. Tampoco afirmaría que otras manifestaciones (de la cultura) no nos identifican y no fueron grandes operadores de nuestra historia. Cuando hablo de nuestras, hablo latinoamericanas, uruguayas, argentinas. Me parece que la clave tiene que ver con pensar cómo se inventó una nación al calor de las instituciones de la modernidad, o de nuestra modernidad tardía en nuestra región, como son los clubes por ejemplo, que no solo tenían fútbol pero que fundamentalmente se desarrolló el fútbol a principios del siglo XX. Un fútbol que en ese momento tenía que ver con once muchachos, siempre hablando en masculino, que tenían su carnet, su camiseta y buscaban un campo para encontrarse a jugar. En Buenos Aires había más de 200 ligas independientes unas de otras. Después hay que tener en cuenta cómo retoma la radio fundamentalmente y el cine, por eso hablar de medios y mediaciones es interesante, las mediaciones son esas instituciones. Cabe preguntarse ¿cómo los sectores trabajadores se van apropiando de esta práctica? ¿cómo pregna, cómo interpela en nuestra región el fútbol un deporte que, si lo desmenuzamos en la lógica comunitaria, en la lógica identitaria, de pertenencia, de territorio? Porque hablar de clubes es hablar de barrios. Mas aún hoy ya después de 100 años de la fundación de casi todos los clubes en Argentina, donde se está disputando, por ejemplo, seguir siendo asociaciones sin fines de lucro contra los gerenciamientos, que eso es esencial para la vida de los clubes y para la vida cotidiana de los sujetos y las sujetas.

Pero venía caminando y me preguntaba: ¿qué se expresa en el fútbol? ¿Hay algo de libertad? ¿Hay algo de democrático? Yo creo que sí. Las experiencias comunitarias, las experiencias barriales. Tampoco demonizar al espectáculo organizado, porque eso sí no es tan democrático, no es tan plural acceder por ejemplo al partido de ayer (Uruguay – Kazahistán). Yo fui a averiguar dónde comprar la entrada y me preguntaba quiénes acceden y quiénes no. Si le sumamos la televisión, quiénes pueden acceder y quienes no.

Me parece que tiene que ver con una tradición, mitos, en torno al fútbol y a los futbolistas que han trascendido en nuestra vida cultural, ya sea como la construcción de un héroe, una mitología en torno a la clase social. No solo el fútbol operó en términos de uno de los espacios posibles para ascender en términos de clase. Abandonar el piletón y poder darle una manera más digna de vivir a su familia. Y después claro, con los estudios que nosotros hacemos vemos que son excepciones. Pero creo que lo fundamental son los elementos comunitarios, la idea de ascenso social que ha operado durante 100 años y aún está vigente. También podemos pensar si podemos encontrar en algunas experiencias algo de libertad. Entre tanto garrón y tanto palazo que estamos recibiendo. Nosotros somos privilegiados, pero en los barrios se están cagando de hambre.

BM y MP: ¿Y la idea esta de libertad podría traducirse en una idea de lucha?

JB: Sí, yo soy medio pesimista sobre la idea de fútbol como resistencia. También venía pensando la emergencia de nuevos actores, que son disruptivos, que son la excepción dentro del fútbol que intentan trabajar desde los barrios o desde las estructuras formativas en clubes de mayor envergadura. Pero también me di cuenta de que eso no es nuevo. Hay héroes y heroínas que han trabajado mucho en territorio, durante muchos años, que han tratado de cambiar lógicas bastante perversas en torno a la disputa de qué es el fútbol para nuestra sociedades. Si es un espectáculo y es la mercantilización sola de un espectáculo, o tenemos que pensar que es producir mercancía y que esa mercancía se un entretenimiento para los que consumimos fútbol O la otra. Ayer o antes de ayer escuchaba palabras de Julio Velazco, el maestro Julio Velazco, que hablaba de los entrenadores. Y el entrenador como un artesano. Entonces yo asociaba a este tipo de héroes o heroínas, que son artesanos, pero que no tienen nada para laburar. Laburan en la escasez y mediante el juego, la recreación. Invertir ese orden instituido históricamente desde hace cuarenta o cincuenta años con la profesionalización y la espectacularización de la práctica, intentan cual artesanos o artesanas, dar la vuelta o subvertir un orden que es bastante macabro. En ese sentido dejo el pesimismo de lado y bueno…sumar experiencias como esas.

O el trabajo que realiza Agustín Lucas. O las patas de la academia. Nosotros y nosotras que trabajamos pensando qué podemos hacer, cómo podemos salir de la academia, pero también que tenemos que producir hacia adentro. No reproducir las lógicas, o no todas las lógicas del campo de la academia. Discutir con las políticas públicas como hacen ustedes. Nosotros allá somos la última voz que se escucha. Por ejemplo, para hablar de violencia los abogadas y los abogados tienen mayor legitimidad para hablar sobre las violencias. Y el territorio. Y también la emergencia que yo veo, sacando Galeano, y aquellos que le han escrito al fútbol de una manera romántica, aparecen las exjugadoras y exjugadores, que empiezan a escribir y contar su propia experiencia, su propio dolor y su propio sufrimiento, y nos hacen tambalear. Me parece que hay que apostar desde esas tres o cuatro patas de producción, divulgación y promoción de esos textos y también del territorio, de la práctica concreta.

Investigación en deporte. Algunos descubrimientos del otro lado del río

 

BM y MP: Ustedes como grupo y ante tantas generaciones de investigadores, ¿cuáles son los grandes mojones que han descubierto?

JB: Si. No somos tantas generaciones, somos tres o cuatro. Y si bien se han diversificado los temas, objetos y problemas – hay un texto de Alejo (Levoratti) y José (Garriga) – que trabajan eso, lo fragmentado y fragmentario en los estudios sociales y culturales del deporte.

Una de las claves es poner el ojo donde nadie lo pone o donde nadie cree que vale la pena ponerlo y es en lo obvio. El tema de la violencia ha sido un acierto, de Alabarces, de José, de María Verónica (Moreira). Después los que seguimos, con otras vertientes como medios y violencias. Ese ha sido un gran hallazgo, ver que no solo la economía o lo económico puede llevar a 200 muchachos a matar a alguien. Sino pensar en esa dimensión cultural, que hay muertes culturales que se podrían haber evitado. Y también encontrarle la vuelta, y encontrarle respuesta a esas muertes. Primero poder comprenderlas, si las podemos comprender las podemos pensar y si las podemos pensar las podemos solucionar. ¿no? Y después bueno, los que pusimos el ojo en la formación de formadores, como Alejo. Clave, central. De esos 3 o 4 puntos como para atacar políticamente, cambiar algo, lo de Alejo (Levoratti) es muy interesante.

No sé si lo mío o no. Poner la mirada sobre cómo se construyen las masculinidades en el deporte. El deporte es masculino y masculinizante. ¿Tiene los cimientos androcéntricos no? ¿Pero bueno qué más podemos decir sobre esa construcción masculina? No solo son las muertes ni más ni menos, la muertes de las compañeras, cada 30 horas en Argentina. Sino que miramos las muertes en espectáculos deportivos. Hay masculinidades y violencias y ahí es donde ampliamos la mirada para pensar masculinidades y clase social. Ir hacia otros espacios del deporte como el Rugby.

Una práctica exclusiva y excluyente, distinta y distintiva en Argentina. Bueno me parece que hemos hecho el esfuerzo. Lo seguiremos haciendo teniendo la mayor rigurosidad posible.

BM y MP: ¿Qué encontraste ahí en el rugby?

JB: Cómo se organiza la masculinidad dominante, heteronormativa. Atravesada por la virilidad, todo el tiempo queriendo subaleternizar al otro. Bueno vos me podés decir que todo el tiempo estamos subalternizando, toda relación es una relación de poder. Pero bueno yo me encargo de eso. De lo más crudo. De pensar a los sujetos que investigo, poner otra vez el ojo en lo obvio, de lo que nadie estaba mirando. Lo que me pareció más importante a mí es mi propia subjetividad sexogenérica, que me pegó unos cimbronazos, una zamarreada tremenda.

BM y MP: ¿Cómo cambia eso en la producción de conocimiento? ¿Qué importancia tiene esa sensibilidad que te cambió en tu investigación? ¿Porque los autores que manejabas eran los mismos?

JB: En las preguntas construidas. Que no era necesario hacer de las preguntas más complejas, sino ir primero a lo obvio. Y después si en esa sensibilidad me pregunto otras cosas que son inescindibles de la producción académica. El propio recorrido, las propias emociones y el propio tránsito por la vida. La propia biografía puesta a disposición de que se susciten las diferencias con el otro. Me parece que las preguntas las fui cambiando. Si no hacía un ensayo y nada más.

Andá a contrapelo. Inevitablemente ser varón y estudiar varones, el grado de inmersión y tu sensibilidad va a influir en la construcción del problema. Y es un problemón que tenemos, ahí si no estoy descubriendo nada. ¿Qué es esto del patriarcado? ¿Qué es esto de la masculinidad dominante?

BM y MP: ¿Qué viste ahí en la enseñanza? En el Rugby

JB: Que no ha cambiado mucho. La referencia la tengo de cuando yo era deportista. Ni desde el lenguaje, ni desde la cultura que se hace cuerpo, desde la materialidad cultural. Hay una diferencia en el Rugby y el Fútbol en esa formación o en esa inspiración de futuros jugadores de Rugby y futuros jugadores de Fútbol. El Rugby es administrado por sectores con mayor capital económico, cultural, simbólico por supuesto.

La enseñanza del deporte y la clase social

BM y MP: ¿Y desde la reproducción cultural? En el acto de enseñanza que vos estabas preeseo. Vos fuiste a las prácticas. Hiciste vestuario y viste al entrenador que ocupa un determinado lugar. ¿qué lugar viste que ocupaba?

JB: Si, verticalismo. Por supuesto que hay grietas. Pero cuando se dice silencio, es silencio, eh no lo estoy celebrando. Yo estoy describiendo. Pero por ejemplo hay una cuestión muy interesante, pero que está institucionalizada o instituida, que el capitán, elegido después de un proceso y ritualidades varias, y etcétera, y el trayecto de ese capitán que va, va ocupando un lugar de poder en torno a sus compañeros. Es el que decide quien juega y quien no juega, no el técnico, en conjunto con el técnico. Ahí yo pude ver algo, qué interesante: en hockey también se da. El entrenador o la entrenadora dispone sobre la mesa discusiones, o habilita discusiones, que tienen que ver con el armado del equipo, con la conformación del grupo, con la direccionalidad del conjunto, y no me parece mal. Y el lugar del entrenador, bueno entre hombres, hay una jerarquización: hay jerarquizaciones etarias, intragenéricas por supuesto, hay subalternidades en toda grupalidad hay subalternidades, ya sea por ser joven (en términos etarios), por no responder a como se espera a alguien que responda en la cancha, es sancionado, una virilidad exhibida como espera un modelo heteronormativo también es sancionada. Y el otro espacio en el que estamos trabajando, en la formación de juveniles, absolutamente pesimistas porque la reproducción de las formas del hacer, y del enseñar y de transmitir, y de inspirar, no tienen mucho que ver con la reflexión sino con el mecanicismo de: “hoy vamos a trabajar basculaciones, retroceso, presión en campo rival, posición” y no te explican el por qué del ejercicio. Entonces bueno, el pibe va reproduciendo y por imitación (porque a veces no entiende) mira a un compañero que por ahí la agarra más rápido, pero los entrenadores (salvo muy poquitos, excepciones), no se plantean: ¿porqué no intento desde el lenguaje? Tienen que mostrar ellos el ejercicio. Son exfutbolistas, la mayoría, que trasladan la frustración propia. Cuando no sale un ejercicio, o un trabajo, esta cuestión de trabajar con el error pedagógicamente…Bueno el error es parte del proceso de aprendizaje, y no es un verso. Para nada es un verso: tenés pibes de 15 años que no comprenden como vos creés que deben comprender, o no finalizan un trabajo en términos estéticos como vos nada más sabés que existe…Bueno, no hay posibilidad de reflexiones, automáticamente viene la sanción o frenarlo para decirle: “vos no estás haciendo bien las cosas”, “volvé, repetilo”. Bueno eso habla muy mal del campo pedagógico en el campo futbolístico y en el campo deportivo.

BM y MP: Bueno, acerca del tema de clases social. Cuando hablás con jóvenes, futbolistas… ¿Cómo abordas los temas? ¿qué cosas les decís? ¿A qué cosa apuntás? ¿Por qué querés que suceda en el otro? Ahí vas como con una intención predeterminada, o te mandan con una intención predeterminada. Bueno Juan Branz, no es Pilar…

JB: Bueno, es medio difusa mi intervención en esos espacios. Porque como que no tengo un pie en el campo deportivo estrictamente, el campo de entrenamiento aplicado. Y vengo del campo académico, ponele. No, no me manda nadie. Si me piden trabajar sobre masculinidades, discriminación y violencia, el dispositivo es el taller. Y lo que yo creo conveniente, es que los pibes en ese espacio, que hace un rato describimos, donde la palabra y la reflexión no circula constantemente, pretendo que se habilite eso. Con preguntas, con ejercicios, con imágenes que puedan disparar algún tipo de reflexión.

BM y MP: ¿Y Puntualmente de clase social?

JB: Uno concibe la clase, como lo hablamos, en movimiento. Si nosotros pensamos la clase en términos estancos, y agarramos los quintiles, del primero al quinto. Bruno en el quinto, yo en el primero, soy “clase alta” (yo prefiero hablar de sectores), bueno no hay mucho que hacer ahí, ¿o sí? Eh, la revolución, la distribución igualitaria del ingreso, y se terminó. Ahora ahí hay una lucha cultural. Entonces prefiero pensar la clase en movimiento, y la experiencia de los pibes, en este caso: los lugares donde intervenimos (y donde compartimos, más que intervenir). Y tratar de pensar rápidamente, al haber estado y conocer más o menos el territorio, el espacio de los pibes, uno trata de comprender el lenguaje, las categorías que se trabajan, las prácticas (en términos etarios) y en términos de esa experiencia que ellos hacen suya, la práctica que del barrio se traslada al club. Ahí es cuando hacemos una rapidísima y espontánea sociología de la cultura: ¿qué consumen los pibes en términos musicales, TV…? si leen o no leen. Y rápidamente empatizar con el interés del otro, que no va a ser el mismo. Entonces trato de quitarme los anteojos con los que habitualmente veo el mundo, e intentar ponerme otros similares a los que los pibes están viendo, como ejercicio. Sino nunca voy a comprender qué les está pasando a los pibes, por qué sufren cuando dicen que sufre, por qué les duele, cuando dicen que les duele…Porque también es muy fácil ir con la pancita llena, con el alquiler pago y hablar de: “muchachos, chicos, chicas, no se peleen porque está mal” En términos morales. Entender las moralidades que son construidas grupalmente, más allá de la ética, que la ética nos va englobando más colectivamente. Pero entender esas moralidades, lo que está bien y lo que está mal para los pibes, y discutirlo con ellos. La idea, el sueño nuestro, es que los jugadores de fútbol sean sujetos críticos, de su propia práctica, del mundo que los está exprimiendo. Todo una mirada pesimista, ¿no? (se ríe) …Sí comprender la clase en esa experiencia que ellos dicen ser y hacer. No solo porque vengan del barrio tal, de la periferia…no. ¿Qué sentís o que decís que sos? Y ¿qué sentís en tanto eso que decís que sos? Parece un trabalenguas, pero ahí atravesamos esos espacios.

¿El deporte civilizador?

BM y MP: ¿Y ves ahí el deporte (o al fútbol en particular) como un proceso civilizador?

JB: Sí y no. Porque como toda institución es moralizante, disciplinadora, ordenadora de las prácticas del cuerpo. Vos ves a pibes que, tanto en el rugby u otro deporte, y más o menos, ustedes que son profes, saben, si van caminando con el talón…Cómo nos moldea el cuerpo. Eso yo creo que tienen que ver con la cultura, con la cultura hecha cuerpo, hecha movimiento. Como empezábamos la charla, son ciento y pico de años, en Argentina por lo menos, que la práctica lúdica, recreativa, se deportiviza, mediante la codificación de esas reglas. En ese sentido, por lo instituido, porque primero tenemos qué preguntarnos ¿qué es deporte? (salvo con ustedes que todo el tiempo se están preguntando eso). Y no sé si vale la pena “qué no es deporte”. Si está bueno pensar qué es deporte, porque si todo es deporte, si tiro un papelito hasta ahí y es deporte, entonces ¿para qué definir deporte? ¿Para qué pensar una definición, o algo que encierre lo que creemos que es deporte? En ese sentido sí, lo instituido tiene que ver con un proceso de ordenamiento, de disciplinamiento, refinamiento de las prácticas, pero en otro sentido, me pregunto: ¿qué es lo civilizatorio hoy?

BM y MP: Y qué seria incivilizado…

JB: Claro, por eso digo, cuando vamos a intervenir, o vamos a compartir talleres, somos unos bastardos si creemos que: yo voy desde mi matriz civilizatoria (que de hecho venimos de una universidad con tránsito más o menos iguales entre todos y todas) y les vengo a poner luz, chicos y chicas, sobre lo que deben hacer y lo que no deben hacer, cómo deben comportarse y como no deben comportarse. Y ahí está el Estado, por supuesto, todo el tiempo. ¿Dónde no está el estado? Esa es la pregunta, más allá de que sean instituciones del Estado ampliado.

BM y MP: ¿Qué pasa ahí con los padres? Porque los están ahí en esa frontera entre que quieren el éxito deportivo, en parte civilizar de alguna manera a la “prole” …porque para que se inserten en el mercado de trabajo o de deporte. ¿Has encontrado esa tensión? Que tenés hijos de proletarios, y de sectores medios que tienen conciencia de clase y otros que…

JB: Sí, hay una diversidad.

BM y MP: Porque uno piensa en futbolista, y piensa en ignorante y respeta cassettes. Pero en los jóvenes…hay una cosa distinta (…)

JB: Hay muchos de sectores populares que están jugando, o que están jugando a buen nivel, están a punto de firmar contrato, y no tienen ganas de jugar. No les gusta, no es que no les gusta jugar al fútbol. No les gusta jugar al fútbol en esas instituciones, y prefieren ir a jugar en el barrio, con sus amigos. El lazo afectivo no…

BM y MP: O quedarse en su departamento, ciudad del interior, y no ir a capital o a un club grande.

JB: Si, porque lo sufren. Buen ahí hay otro problema de la contención, y como se recibe a un joven de una provincia en capital federal, en Buenos Aires. Yo creo que hay de todo. Tenés esos pibes que te decía, pero claro… ¿Cómo pensar hoy pibes que juegas desde los 14 o 15 años que tienen más o menos nuestra edad? Entre treinta y pico y 40, moldeados, y subjetivados al calor de esas instituciones de la modernidad, si podemos nombrarlos: que son la escuela, el trabajo (nunca vivimos en sociedad de pleno empleo, hay que remontarse a varios años atrás). Pero, qué podemos esperar en ese imaginario y en ese deseo puesto sobre sus hijos, o su hijo que juega al fútbol que no sea otra cosa que: respondé a la normativa de la institución porque…esa idea de progreso, porque con esfuerzo, sacrificio y trabajo vas a llegar a donde tenés que llegar, a donde debés llegar, mejor dicho. Nosotros les decimos: hasta donde tengas que llegar, qué va a hacer, lo lamento.

Hay que hacer la revolución. Hay que dar vuelta los lugares donde tenemos acceso, la academia, la discusión con actores y agentes institucionalizados, políticas públicas y el territorio. Y lo que escribimos, lo que circula.

BM y MP: Los profes particularmente tenemos un sector que es el educativo…Que lo podemos incluir en lo territorial. Por la educación pasan todos, los niños, en la EF escolar. Y ahí estamos intentando problematizar los contenidos de la escuela, porque son, psicomotrices, por así decirlo. Enfocados en una cuestión de la psicología evolutiva, y una cuestión del aprendizaje técnico-motriz. Y ta eso es una discusión que tenemos.

JB: Eso no lo podemos hacer, y no lo podemos cambiar, sino reponemos el sentido de la política tradicional. Yo creo, y dirás: qué moderno Juan. Pero el sentido de la política como espacio de trasformación. Vos no podés tratar de subvertir el orden de la currícula, sin tener una perspectiva política, no te digo orgánica, o sí. Por fuera, y estoy hablando de militancia, de creer que ese texto no solo es en términos de lo político, de tu espacio de transformación y ya. No, eso tiene que ver con un proceso de transformación macro, pero vinculado siempre a la política. Y eso es lo que nos está pasando, y lo que nos hicieron creer, por ejemplo, gobiernos como el de Cambiemos, el interbloque de cambiemos que “basta de política. Hagamos las cosas como hay que hacerlas” Esos son los slogan. (más gestión menos política). Y bueno lo están logrando, hacer pensar que no vale la pena la política. Inclusive me hago caro, hubo una desilusión mía, que tiene que ver con los espacios de la política tradicional, pero que pronto me repondré, y volveré a las canchas. Y articularé esa discusión en ese plano macro, con lo que estamos haciendo. Sino es la nada misma, el acumulado. Vos podés ir a liceos, laburar espectacular. Pero ¿dónde está el acumulado político?

El deporte entre lo público y lo privado

BM y MP: La última es…Acá llegó bastante fuerte y a varios nos pegó que estuvimos la pérdida del apoyo al CENARD…más que el deporte en general (porque ahí es un espacio, un centro de alto rendimiento deportivo) ¿Cuáles son los problemas particularmente del fútbol argentino? Que es lo que más han estudiado. Ya hablamos de la violencia en el deporte, de los fracasos políticos, qué otras cosas, bueno la cuestión de la sensibilización y la articulación academia-educación-clubes ¿qué otras cosas podríamos escarbar?

JB: Bueno lo del CENARD es pura y exclusivamente una política de Estado de recorte, de creer que eso es un gasto, y que no es una inversión, pensar en los atletas y deportistas de alto rendimiento. Cosa que por supuesto no coincidimos. Pero el problema no es tan solo la órbita del alto rendimiento. Sino que va cayendo para abajo, por los costados, por donde vos quieras. En la política hacia los clubes, y también si el Estado alguna vez estuvo cerca, bueno hoy está totalmente desarticulada la relación entre deporte y Estado en términos de pensar el deporte como espacio de recreación, creación…

BM y MP: Eso es un gran tema, la cuestión de la mayor privatización y las sociedad anónimas

JB: Claro, además que, como la función de los clubes ha sido en Argentina como un ejercicio y una especie de experiencia análoga con el modelo democrático representativo. Entonces, vaya si no es importante la vida social en los clubes, y cómo repercute en el financiamiento que hay mucho de voluntariado, hay mucho de solventar con la cuota de socios y socias, y hay algo de subvenciones pero que ya están cortándose por parte del Estado, que ya casi n existe. Si a eso le agregás los tarifazos, en luz, en agua, en gas…los clubes no sobreviven. Y como arrancamos la charla, son instituciones fundamentales, como la escuela, si las pensamos en los primeros 100 años de nuestra nación. Problemas, de todo tipo. Vos pensá que los pibes y las pibas pasan mucho tiempo en los clubes, en el mejor de los caso, y pasan mucho tiempo juntos, esto del estar juntos. Esto de hablar de la comunicación-cultura. Por eso nosotros pensamos de las mediaciones más que en los medios. Bueno, una de esas mediaciones son los clubes, y la comunicación es el motor dinámico de esa cultura. Y el motor dinámico de ese estar juntos. Bueno, de qué manera están juntos, como va cambiando esa matriz a esos nuevos tipos de individualismo. Si no lo encontrás en los clubes, bueno ¿hay sustitutos? ¿O instituciones sustitutas? Eso es un problemón. Un problemón para pibes de sectores medios, pero que tienen más repertorio para ver a dónde van, o donde desarrollan, aprenden sus capacidades, sus deseos. ¿Y los pibes de sectores populares? Condenados a la miseria de las miserias. ¿qué hacemos? Sí, es un problema el del alto rendimiento. Ahora, vamos para los costados, para arriba, para abajo, donde sea que ubiquemos las instituciones que nuclean o nucleaban a los pibes de los barrios, que hoy se están transformando en merenderos…Entonces es un rol asistencialista, que vos decís: no es lo mejor. No, no lo es. Pero alguien lo tiene que hacer, porque sino los pibes no comen. Y el club se transformó en el lugar de encuentro donde los pibes van a comer. ¿Está mal? Y…si o no, por lo menos comen.

BM y MP: Estaba pensando en esto del fútbol y la cultura…¿No te parece que hay cierto ejercicio monopolizador de las prácticas corporales con la cuestión del fútbol? Inclusive hay una cuestión económica de por medio.

JB: Sí, sí. Y también hay un nicho de mercado, entre dirigentes y formadores, que solo ocupan lugares frente a los grupos, exfutbolistas…los que tienen más capital social. Podemos encontrar 1 de 10 que está pensando la dimensión pura y exclusivamente pedagógica, desde la enseñanza, que es mucho más consciente de su trabajo y su relación con los niños y jóvenes. Pero es la reproducción de ese mundo de las escuelas de directores técnicos forman…Forman, más bien cobran una cuota que es muy cara, es decir que el acceso no es para nada democrático para quienes quieren formarse. No hay del Estado, lo cual sería muy interesante, sería uno de los pasos a disputar.

BM y MP: Acá tenemos, en la universidad, curso de técnicos.

JB: Esa sería una gran iniciativa, pero nadie se anima, o muy pocos se animan. Entonces van desde, es como el periodismo deportivo de las escuelas privadas, que de la escuela privada van con un trabajo precarizado a trabajar en FOX…en las grandes cadenas, salen de ahí, entonces hay un círculo que sí en términos mercantiles le cierra a todo el mundo. No tenés que esforzarte mucho, ni siquiera leer tanto.

BM y MP: ¿Las universidades no tienen propuesta ahí? ¿Las de Educación Física? Está totalmente privatizada la formación en deportes…

JB: Eso es un problema, porque los intereses van a ser de acuerdo a la rentabilidad o no. Si es el Estado no tiene porqué pensar en la rentabilidad, eso es lo que decía Bourdieu con la televisión. Nosotros le propusimos a Gaby, y Cachorro y Osvaldo, radicarnos ahí en el AIEF, y empezar a trabajar más informal que formal, este trabajo que nosotros estamos haciendo en territorio, por decirlo de alguna manera, con los y las estudiantes que pretenden, y que tienen su horizonte, expectativa ahí puesto en el entrenamiento en campo. Entonces agregarle dimensiones de la socio-antropología, de la historia, de la filosofía…Pero filosofía pensando en el terreno, y en la relación con los pibes. ¿Vas a sacar ventajas? Si a la larga vas a sacar ventajas. Y la gestión deportiva es muy mala en Argentina, es muy mala, hablo de los dirigentes. Desde AFA hasta lo que se te ocurra, bueno lo verán ustedes acá. Yo creo que, si que hay que disputarle desde los organismos públicos, sea universidad, o que el Estado se decida a financiar la formación de formadores. Como se decisión financiar desde 2009 la formación de periodistas deportivos, o técnicos en periodismo deportivo. Me parece que es una manera de intervenir. Porque se supone que no tiene que pensar en la rentabilidad si interviene el Estado, pero hay que tener audacia y vocación de pelear esos espacios, que hay que decirlo muy bajito cuando vas a intervenir, por ejemplo, en algún club.

 

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